viernes, 20 de junio de 2008

VAMOS ROJO POR EL CAMPEONATO


El Fanático Escarlata alienta a nuestro amado equipo en esta fase tan importante del torneo... Vamos Rojos por el campeonato,  aguanten los diablos.

Descarga este fondo y adorna tu computador con la mejor gráfica fútbolera del equipo de nuestros amores.

jueves, 19 de junio de 2008

DIEGO UMAÑA, El Retorno al Fútbol Honesto


Diego Umaña nunca jugó con nosotros, este es su único pecado y la mayor frustración de su vida, pero fue aquí donde se le dio la oportunidad como técnico, luego de la traición de sus jugadores en Santafe, quienes luego de un paro, por falta de condiciones, se vendieron por un plato de lentejas, obligando a Diego de manera digna a renunciar a pesar de tener al equipo después de muchos años en lugares de privilegio. De esta forma llegó a las inferiores del América, para forjar la cantera mas grande de la que se halla tenido historia en nuestra institución, cosecha que recogió otro grande como Jaime de la Pava, que algún día regresará como el buen hijo a casa.

En 1992 y ante el retiro del Gran Gabriel Ochoa Uribe, la responsabilidad se le entregó a Diego, quien ni corto ni perezoso, asumió el equipo de Bermúdez, Balbis, Pimentel, Rincón, Alex, Pipa, Uzu y Polilla y venció luego de varios años al odiado verde antioqueño en el Pascual, que se pavoneaba orgulloso en nuestra cancha sagrada, eliminándolo de Copa Libertadores, ganándoles con categoría en su cancha (1-0) y en el Pascual (4-2), para luego ser eliminados trágicamente en la semifinal en la maldición del penal contra los leprosos, quienes sin jerarquía pasaron a la final, luego de que un Rosarino vestido de rojo errara uno de los penales.

Era el año de posicionamiento de la Furia Roja, la primera barra brava que tuvo la ciudad, fundada en diciembre del 91, por un puñado de estudiantes que soñaban el fútbol de una manera pasional y que no concebían como este se puede ver sentado desde una gradería. No había Internet y los cantos de trescientos pasionales desde oriental, no pasaban de ser porras como: “Yo soy del diablo, con putería y por el rojo he de morir, si señor”, “Aquí en Cali o en el Maracaná, juegue donde juegue el rojo ganará “

Fue allí donde apareció la segunda traición, Orestes Sangiovanni, presidente del América e hijo del gran Pepino, nuestro mejor dirigente de todos los tiempos al lado de Doña Beatriz, se dejó contagiar de la gran mentira del fútbol Colombiano, el achique, el agrande, haga la pausa y retroceda para ganar espacio; juegue sin balón y la máxima: “Perder es ganar un poco”, frases que junto a ”peor es nada”, “mas vale tarde que nunca”, “del ahogado, el sombrero” y “mejor malo conocido, que bueno por conocer”, le han hecho tanto daño a nuestra cultura, creando una forma de ser conformista y mediocre. De esta manera llegó la Maturranga a la mechita, el paisa Chocoano, manifestó de entrada que no tocaría al equipo, pues el esquema que traía, no se podía aprender en poco tiempo y que hasta el final del campeonato jugarían a lo mismo, que gran mentira, solo un jugador no creyó en encantadores de serpientes y de manera digna renunció, nuestro gran numero cuatro, “El Bochica Pimentel”. De esta forma se obtuvo el único titulo Colombiano que ostenta Maturana, mientras que el artífice de la gran victoria, ofició como asistente.

Umaña regresó a la dirección técnica un par de años mas tarde, esta vez con Córdoba, Asprilla, Guama, Giovanni, el flaco Oviedo, el Uruguayo Moas, el Argentino Berti, el diablo Echeverri, que se habían sumado a Bermúdez, Alex y Anthony, que seguían leales a la causa, logrando un subtitulo en el 95, en una disputada final que perdimos frente a la banda del Tiburón del Pibe, Valenciano, Montesinos, Pacheco y Mackenzie, además del arribo a nueva final de Copa ante las odiadas gallinas, pero nuevamente la Copa se perdió y no hubo campeonato, por la poca solidaridad de los demás equipos del torneo que no postergaron sus partidos frente al rojo, obligando a la plantilla a un desgaste físico impresionante de disputar partidos muy importantes en poco tiempo. Aún se recuerda el pundonor y coraje de Berti, que pidió jugar en Medellín al otro día de perder la final en Buenos Aires, colocándose los guayos y la casaca escarlata en pleno vuelo. Umaña fue reemplazado por el mafioso García, que según denunció Giovanni, pedía dinero a los jugadores para ponerlos a jugar y que salió campeón en el 97, luego de un torneo de año y medio que fue cabalgado por la mechita donde nos robaron la estrella de mitad de año, ganada en un clásico maravilloso, donde un puñado de negritos llamados: Arley Dinas, Gerson González, La Avispa Angulo, El Tigre Castillo, humillaron tres cero a un Calero perdedor y arrogante.

La Torcida dominaba norte, era una barra grande que cantaba con estilo, los trapos mostraban una barra adolescente con corazón. Una nueva generación que sembraría la cultura del Aguante.

Umaña toma la dirección de nuevo en el 98 y los jugadores no funcionan, esta situación se sumó a los problemas de salud que lo obligaron a entregarle el equipo a Jaime de La Pava, en pleno cuadrangular, iniciándose de esta manera una nueva senda victoriosa, esta vez con una camada de la cantera que nos entregaría tres títulos y una Copa Merconorte.

Diego regresa en el 2007 a un equipo perdedor que venia de ser eliminado de las últimas finales y que se acercaba peligrosamente al descenso, un equipo quebrado, de jugadores sin ilusiones, a los que les habían robado la alegría. Pero Umaña es un guerrero, un hombre honesto que va de frente, como el fútbol que exhibió, rearmó el equipo y lo puso a punto, recuperó la mística del ser Americano, le devolvió la dignidad y la irreverencia al gladiador escarlata, los preparó para la guerra, física y mentalmente y los envió al campo de batalla, por eso en cada partido salen dispuestos a dejar la vida en la cancha, por eso sus camisetas empapadas de sudor, se han convertido en la piel del jugador y les duele, por eso corren hasta el ultimo minuto, donde se nos ha convertido en una costumbre el ganar, por que arrinconamos al rival hasta la derrota y si los partidos fuesen prolongados como en el futbolito de la cuadra donde el que hace el último gol gana, ningún equipo tendría piernas para soportarnos.

Son unos negros honestos, que juegan a pesar de la incertidumbre del pago, son dignos, Vallecaucanos, hinchas del América, vienen de los barrios populares, bailan salsa y currulao como Armero, lloran con la derrota, pues es sangre roja la que corre por sus venas, sangre de Africanos que llegaron hace trescientos años como esclavos y lucharon por su libertad hasta hacer esta tierra suya y están dispuestos a golear o ser goleados, practican un fútbol de frente, de norte a sur, atrás quedó la mentira, la del achique, la de lateralizar la pelota, por eso no gusta a los Mejías, ni a los Carlos Antonios, que critican al equipo por no tener pausa.

Este grupo ha motivado el regreso forzoso de la hinchada al Pascual, una hinchada que es la mas popular del país, pero la mas novelera e inconstante en la tribuna. Hoy tiñe de ilusión las graderías de la mano de Barón Rojo, la más grande de Colombia, la primera en salir del país a Perú en el 2000, la primera en viajar a Argentina y aguantar un mes en Buenos Aires en la campaña del 2003, la que más canchas ha visitado en el continente, la que nunca calla, la hinchada de los cantos, la de la tribuna popular de sur, territorio libre e insurrecto frente a las mentiras del poder.

Umaña habla claro y enfrenta a sus rivales, no importa si son otros técnicos como el cobarde de Vanemerak o Carreño o el mafioso de Juan Miguel, quien no quiere al equipo, pues se aferra banalmente por caprichos, sin importarle el daño de la lista Clinton o robarle a la hinchada una bandera, impidiendo que se cumpla la democratización, el sueño de Bolívar y el Che: “América Tierra Firme, América Libre, América Campeón de América”.

lunes, 19 de mayo de 2008

PROPUESTA PARA LA DISCUSIÓN


Por Sherpa.

En el año 2002, unos hombres que se identificaron como escuadrones de limpieza de las Autodefensas Unidas de Colombia asesinaron a dos jóvenes integrantes de la barra del América de Cali, Disturbio Rojo, cuando regresaban a Bogotá luego de acompañar a su equipo de un partido clásico en la ciudad de Medellín frente al Atlético Nacional. Los asesinos los detuvieron en la carretera y argumentando que ellos eran parte de una hinchada formada por vándalos, los masacraron frente a sus compañeros de barra.
En un documento inédito y titulado Se necesita mucho aguante y muchos guevos para alentar en paz, escrito por Sherpa, un barrista fundador del Barón Rojo Sur, se realiza un diagnóstico sobre la situación ocurrida, texto EL FANATICO ESCARLATA reproduce a continuación por la agudeza de su mirada, y la riqueza de su propuesta teórica, política y social que debe ser escuchada para entender la complejidad bélica que atraviesa al fenómeno de las barras y por consiguiente al fútbol colombiano.

(...) Para comenzar, pensemos en lo ya hecho. Desde nuestros inicios nos hemos caracterizado por ser la barra más belicosa y violenta del país, lo cual, teniendo en cuenta que estamos en Colombia, una de las más violentas de las naciones del mundo, dice mucho de nuestra capacidad destructiva y de agresión. Donde quiera que se escuche hablar a los barristas de otras ciudades o inclusive a los hinchas de los rincones más alejados del país, los adjetivos de salvajes, ladrones, animales, gamines y hasta asesinos son asociados al nombre de LA BANDA DEL DIABLO. En esos comienzos, hay que reconocerlo, para muchos de nosotros fue motivo de orgullo el saber que éramos odiados como temidos en todos los estadios de Colombia. Algunos dirán que fue una etapa necesaria en al evolución de toda barra que quiera ser grande. Otros que era inevitable considerando la naturaleza de nuestra hinchada AMERICANA, que desde siempre fue bullanguera y tropelera, fiel a su condición de representante de las clases más populares del país. Pero no importan ahora esas razones. La realidad es que debido a esa costumbre nuestra de ir a todos lados en actitud de guerra, de demostrar lo ya comprobado, que no hay barra que soporte los embates del pueblo AMERICANO, hemos tenido que enterrar en medio de la impotencia, a dos hermanos americanos del DISTURBIO ROJO BOGOTA. Los hechos en los cuales fueron asesinados son conocidos por el país. Por un país que miró hacia otro lado, porque tal vez se alegró de que dos barristas menos, recorrieran las tribunas y las calles de nuestras ciudades o tal vez porque con muchas cosas, la gente tuvo miedo de señalar. El caso es que así como nosotros sentimos la pena por nuestros hermanos de camiseta y pasión, seguramente muchas madres y hermanos han llorado por las acciones de nuestros cuchillos y nuestras manos.
En un país donde la muerte se gana por mirar mal a otro, donde se abalea, porque no se comparte el mismo sentido del humor, es una idiotez que los barristas nos dejemos matar por terceros y peor aún que nos matemos entre nosotros. Intentemos mirar la situación desde afuera por un momento. Los barristas americanos, gente joven y llena de vida, nos matamos con los barristas de los demás equipos y se nos hincha el pecho al ver como los demás corren arrastrando a sus heridos o maldecimos llenos de odio cuando cargamos al hermano que sangra. “ Ellos “: el policía represor, el político corrupto, el dirigente soberbio del club y el periodista amarillista se ríen cuando ven lo orgullosos que andamos arrancándonos la piel entre nosotros mientras “ Ellos “ justifican así sus nuevas tanquetas, sus presupuestos para seguridad personal del rico y su oportunidad de subir el rating.
Jugamos el juego que “Ellos” quieren. Nuestra juventud se desgasta planeando robos de trapos y emboscadas que al final solamente dejan más enemigos y al seguridad de nuevas venganzas. Y “ Ellos “¿qué hacen? Aprovechar nuestra estupidez para llenarse los bolsillos. Encontrando la excusa perfecta para apalearnos a la salida del estadio, para satanizarnos en la radio y televisión, y levantar las columnas de humo, inmensas y perfectas que tapen sus corruptas reparticiones y componendas. Somos sus bufones, los que les permitimos que nos sigan arrancando la paz de las manos.
Ya es hora de que empecemos a actuar con inteligencia. Que no seamos cómplices de nuestros propios enemigos. Que usemos la cabeza y las energías juveniles para forjarnos un sitio donde podamos hacer nuestra fiesta sin importar lo que “ Ellos “ nos quieran hacer. Ya es el momento de que tomemos de una vez por todas nuestro lugar en los estadios y en las ciudades. Somos los nuevos colombianos y la tribuna es nuestra. Pero no para jugarles su juego. Pero si para armar nuestro carnaval semanal. Esa fiesta donde le gritamos a la ciudad a punta de pólvora, banderas, trapos y cantos que los barristas nos negamos a vivir en la ignorancia de la violencia. Que LA MECHITA es el equipo del pueblo y el pueblo tiene a derecho a festejar cada domingo sin tener que pagar el precio de ver al hermano asesinando o siendo asesinado. La batalla es en al tribuna y las únicas armas son los cantos y la fiesta de colores. Porque de lunes a sábado nos masacran en la fábrica, en la calle, en la oficina, en el colegio o en la universidad. Porque encendemos la tele y nos atacan con desesperanza, muerte e informaciones manipuladas. Porque la radio dice lo que “ Ellos “ quieren que creamos. Por todo eso, la fiesta del fútbol debe ser para nosotros el espacio propio, el nuestro, aquel donde demostremos que ya abrimos los ojos y que somos mejores que “ Ellos “. Que ni a punta de palazos ni mentiras nos pueden detener. Simplemente porque somos más y tenemos el poder de escoger la paz y no la sucia guerra en la que “ Ellos “ nos quieren sumergir para así tener la excusa de exterminarnos o en el mejor de los casos de mantenernos ahogados en peleas inútiles entre nosotros.

Es por todo esto que LA BANDA DEL DIABLO, la que siempre peleó en la calle, la que siempre aguanto donde fuera, hoy por hoy debe guiar al movimiento barrístico colombiano hacia un rumbo inexplorado. Hacia un camino que nos hará únicos en el mundo. Que nos hará los mejores. Debemos ser los líderes que conviertan a nuestros estadios en las fiestas más grandes y estruendosas que haya visto el fútbol. Y lo vamos a hacer de la manera más sorpresiva:

EN PAZ

De esa manera le mostraremos a los mismos de siempre, los que no tienen en la miseria, que tal vez puedan poseer nuestro trabajo, nuestra libertad física, pero nuestros corazones de HINCHAS AMERICANOS, nuestros domingos, nuestra fiesta del fútbol, ¡¡¡¡NUNCA MAS ¡¡¡¡ Y el sólo hecho de ver como miles de jóvenes son capaces de convivir en paz, cos a que “Ellos “ nunca pudieron lograr en cientos de años de historia, será el triunfo más grande de la hinchada más grande del equipo más grande de Colombia.

Es la hora de formar la fiesta y el carnaval por nuestra MECHITA. Una fiesta que debe ser en paz, para que al final nosotros seamos los triunfadores. Para que las alegrías infinitas que nos produce el ser AMERICANOS las podamos compartir por muchos años. Por siempre. Para que sin importar el marcador, nuestros enemigos siempre pierdan. Para que cada vez vayamos a la cancha con el corazón lleno de alegría y Ellos con la amargura de saber que su guerra la perdieron porque nosotros decidimos no pelearla.

Para que alentemos a LA MECHITA por muchísimos años más ...

AGUANTE LA MECHITA Y SU INDESTRUCTIBLE BANDA DEL DIABLO.

martes, 13 de mayo de 2008

FERIA DEL LIBRO DEL PACIFICO.


El Fanático Escarlata recuerda el lanzamiento del Numero 4 en la decimatercera feria del libro del pacifico.
La Universidad del Valle fue testigo de este nuevo logro del Colectivo..
Algunos integrantes del Colectivo Diaboló posan al lado de algunos asistentes y colaboradores.

FANATICO SUB 30




El Fanático Escarlata presenta el reportaje que realizo el programa de SUB30 al Colectivo Diaboló.

miércoles, 7 de mayo de 2008

DIABLO, FIESTA Y CARNAVAL




El Fanático Escarlata entrega esta hermosa versión del escudo Américano. Nuestro diablo, fiesta y carnaval...

viernes, 2 de mayo de 2008

CON ORGULLO, AMERICANO SOY!


Es tiempo de cazar brujas. Fantasmas postmodernos rondan por doquier: terroristas, hackers, crackers, traficantes, pederastas, satánicos, fanáticos religiosos y toda una fauna variopinta conforman el espectro terrorífico de este siglo que nace. Y en esta pluralidad de espantos nosotros tenemos un lugar de privilegio, somos americanos. Sí señores, somos americanos y esa condición no es muy bien vista por la nueva (!?) inquisición, esa institución que pretende liberar al mundo de sus demonios. ¿Cómo es posible -se preguntan ellos- que en un país tercermundista, famoso en el ámbito internacional por exportar mercancías de dudosa reputación, un grupo de personas se hagan llamar americanos?. ¿Acaso ese bello gentilicio ya no estaba reservado por natura a los pobladores de una nación próspera del Hemisferio Norte?.
Culpables!. Culpables por idolatrar al diablo, culpables por atreverse a usurpar el nombre de Vespucio, ese insigne descubridor italiano que fue el primero en darse cuenta que había llegado a un mundo nuevo para los europeos, culpables por querer robarle la identidad a los paisanos de Clinton, Bush y el ratón Mickey. Sí, porque ellos, los americanos (los del norte) no quieren ser gringos, ni yanquis, ni estadounidenses (que horrible cacofonía), ellos quieren ser los únicos americanos.
¿Y qué pasa entonces con la hinchada del América de México? ellos también deberían ser perseguidos por su afrenta -pensarán los más suspicaces-. No, ellos decidieron evitar la ofensa, ellos escogieron no ser americanos, ellos prefirieron hacerse llamar vergonzantemente americanistas.
Y entonces los ciudadanos de la Patria Escarlata, los habitantes de esta nación sin fronteras muy nítidas pero que van más allá de la pasión, los americanos del tercer mundo, debemos soportar la ira de los americanos del primer mundo. Apócrifas listas negras buscan con insistencia la desaparición de nuestra América. Pero ellos no cuentan con que nosotros estamos aquí para defenderla, para hacerla respetar. Este pueblo vestido de rojo se lanza a la calle para decir NO MAS!, no más listas Clinton, no más persecución, no más señalamientos. Somos americanos, así a los gringos, a los yanquis, a los estadounidenses les resulte un desplante. Y por eso hoy, como siempre, gritaremos en la cancha y en las calles la ancestral enseñanza: AMERICA PARA NOSOTROS, LOS AMERICANOS.